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Toulouse Lautrec

El linaje nobiliario de los Toulouse-Lautrec es uno de los más antiguos y notorios
de Francia. En su seno, y en su castillo “del Bosc”, en Albi, nació el primogénito del conde Alphonse Charles de Toulouse-Lautrec Monfa y su esposa Adele Marquette Tapié de Céleyran. El conde y la condesa eran primos, consagrando una larga tradición
de consanguinidad en la familia que resultaría fatal para el pequeño Henri. En 1874 se empiezan a manifestar las primeras dificultades motrices, lo que obligó su retirada del colegio para ser sometido a tratamiento médico, trasladándose a Albi. La madre del pintor recorrerá todos los especialistas para curar la dolencia del pequeño, sin encontrar una solución. La enfermedad que padecía Henri era totalmente desconocida en el siglo XIX, denominándose actualmente picnodisostosis, desorden genético provocado por la consanguinidad de los padres que afecta al desarrollo de los huesos. Ésta es la razón por la que Toulouse-Lautrec apenas creció en la adolescencia. A esta dolencia debemos añadir dos fracturas en los fémures de ambas piernas entre mayo de 1878 y agosto de 1879. Desde este momento sus piernas dejarán de crecer, alcanzando una altura de 1,52 metros. Durante aproximadamente dos años Henri estuvo casi inválido, desarrollándose en el joven un acentuado interés por el arte y la pintura, continuando con su faceta de dibujante. La lectura será su otra gran afición en estos dos largos años de convalecencia.

La deformidad fue una fuente constante de infelicidad y amargura para Toulouse, y le llevaría al agudo alcoholismo que a la postre fue causa de su temprana muerte.
Ya antes de los dos accidentes era un niño enfermizo, por lo que buena parte de su educación se realizó con preceptores privados.
          
Su interés por el dibujo y la pintura se remonta a la infancia. De hecho, su padre, sus tíos y varios antepasados recientes eran tan aficionados a la caza como a la pintura. Su formación empieza en 1882 con Princeteau, un pintor animalista amigo de su familia, que le aconseja inscribirse en el estudio del pintor académico Léon Bonnat. Allí se ejercita, sobre todo, en la disciplina del dibujo, pero Bonnat clausura sus cursos y Toulouse decide entrar en la academia privada de Cormon en 1883. Allí coincide con algunos pintores de su edad que intentan desarrollar el legado impresionista, sobre todo con Émile Bernard y Vincent van Gogh, del que hace un retrato y con el que traba gran amistad. Un año después abandona el estudio de Cormon y se instala en la Rue Fontaine, en el mismo edificio en el que trabajaba Degas. Aunque la estancia en la Rue Fontaine es breve, el contacto con la obra de Degas resulta definitivo para la orientación de su obra.

Por estos años, Toulouse empieza a frecuentar los cabarets y cafés cantantes de París y se familiariza con la bohemia artística polarizada en torno a Montmartre. Los cuadros de 1886 y 1887 empiezan a acusar su interés por los temas que le harán famoso, así como una pincelada fragmentada y nerviosa que delata sus contactos con el incipiente posimpresionismo. Sólo participa en exposiciones colectivas en París y provincias -a menudo con seudónimo- hasta que, en 1888, es invitado a participar en la de Los Veinte en Bruselas; este grupo, similar a las se cesiones austriacas y alemanas, acogía las más avanzadas tendencias de la pintura y las artes industriales en toda Europa. Toulouse será asiduo de sus exposiciones anuales hasta 1897, .cuando el grupo había pasado a denominarse La Libre Esthétique, certificando así sus vinculaciones con el modernismo. Sus éxitos en Bélgica y la amistad con su hermano le valen el interés de Theo van Gogh, que toma en depósito algunos cuadros para las galerías Baussod & Valadon y Goupil, para las que trabaja sucesivamente. Lautrec seguirá vinculado a esta última galería, gestionada después por su amigo de infancia Maurice Joyant.

En 1889 se inaugura en París el Moulin Rouge, que expone junto a su puerta una escena de circo pintada por Toulouse. El nombre del pintor y el del cabaret quedarán unidos en el cartel que el primero realiza para el establecimiento en 1891. Ya aparece en él la Goulue, su bailarina estelar, cuya figura se reitera en otros cuadros y carteles. Todavía en 1895, cuando en plena decadencia se establece en una barraca en la Foire du Tróne, será Toulouse el encargado de decorarla.

Todas las grandes estrellas del cabaret y el café concierto en París desde 1890 aparecen en la obra de Lautrec, aunque las más habituales fueron Jane Avril -la
que más apreciaba su obra- e Yvette Guilbert, a la que consagró un álbum entero de litografías en 1894. Además del Moulin Rouge, Lautrec frecuentó otros locales, como el Jardin de Paris o el Divan Japonaise. Tampoco hay que olvidar a Aristide Bruant, un
cantante de tendencias anarquistas que le introdujo en el mundo de Montmartre y para el que realizó algunos de sus más célebres carteles. Los espectáculos nocturnos de mala nota y los burdeles no monopolizan, sin embargo, la vida y la obra del pintor.

Sus éxitos en Los Veinte de Bruselas le llevan a exponer en el Royal Aquarium de Londres; allí el pintor Whistler, al que conocía de París, le presenta a Oscar Wilde. Ese mismo año inicia su amistad con los hermanos Natanson, fundadores de la Revue Blanche, una revista fundamental para la escena artística parisina de los años del cambio de siglo en la que se dieron a conocer los pintores nabis -Bonnard, Vuillard, Valloton-; Lautrec colaboró en sus páginas y participó en algunas de las exposiciones celebradas en torno a ella. En paralelo a su obra pictórica desarrolla una abundante y excelente producción litográfica, que simultanea con carteles publicitarios y trabajos editoriales.  

En 1897 sufre su primer ataque de delírium trémens, que le lleva a disparar con un revólver contra imaginarias arañas. Las crisis alcohólicas se suceden desde entonces y lo llevarán a ser internado dos años después; para demostrar que no está loco realiza de memoria toda una serie de litografías sobre el circo.

Los dos últimos años de su vida suponen un sorprendente cambio de estilo hacia una paleta más oscura y empastada. Su éxito comercial venía siendo creciente desde la
exposición individual en Goupil de 1896, aunque nunca eso le preocupó demasiado. El deterioro progresivo de su salud lo lleva en 1901 al castillo de Malromé, donde queda al cuidado de su madre, que lo acompañó en su lecho de muerte. Ella fue quien, tras el fallecimiento de su hijo, recopiló buena parte de la obra que hoy se conserva en el Museo Toulouse-Lautrec de Albi.
Su amigo y marchante Joytan sería el encargado de organizarlo para su inauguración, en 1922.

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