Skip navigation

 

¿Qué significa sentirse segura? ¿Significa tomar conciencia de no necesitar nada de nadie? ¿Es eso?

Para mí, debo confesar, que significa no tener miedo de emprender sola todo cuanto desee, porque no dudo ni un segundo, que tendré dónde apoyarme cuando necesite, lo que pudiera necesitar, y con seguridad necesitaré mucho y en muchas ocasiones.

Para mí, significa un reconocimiento de la gran importancia que tienen innumerables seres humanos en mi vida; tan gran número de personas, que, ninguna es imprescindible, y ninguna… sustituible.

Para mí significa darles un valor incalculable a un montón de personas, al admitir y aceptar que son  NECESARIAS para mí.

¿Qué ocurre con ello? Que por ello, y en la misma medida, ellos me hacen sentir importante y necesaria para todos,  sin el sobrepeso, ó perjuicio de sentirme imprescindible, pero con el beneficio indiscutible para mi autoestima de saberme insustituible para cada uno de ellos.

Mi felicidad depende de ellos, pero repartida de tal forma, que  para ninguno de ellos supone la pesada carga de sentirse responsables de mi felicidad, solo partícipes de ella . Y yo, igualmente, tampoco me siento responsable, ni imprescindible, pero sí partícipe de su felicidad… Parte de sus vidas… Pero no enganchada a ninguna, ni adicta, ni a remolque, ni arrastrada por ninguna…

Y eso, saberme vinculada y parte de la vida de otros seres humanos, integrada y parte de la continuidad y la calidad del presente y el futuro de tantas vidas… Me hace sentir importante, necesaria, valorada, amada… Y no sentirme en soledad…

Por eso… Puedo disfrutar de mis momentos a solas, sin sentirm la soledad… y decidir por mí sola… Tomar la libertad que todas esas personas me dan, para que pueda llegar sola tan lejos como desee, y la libertad de ser auténticamente como soy, sin miedo de extender mis brazos y abrazarme a la vida…

Porque sé, que cuando lo necesite, siempre habrá un lugar donde apoyarme, un árbol donde cobijarme, un río claro para beber, un ejército para defenderme, un templo donde recibir el perdón, cuando me equivoque… Y un par de alas nuevas para mi corazón, si se me rompen, para volver a ser libre…

Por eso, y solo por eso, me gusta ser quien soy, a pesar de lo imperfecta y dependiente que soy;  y mi meta no es la independencia, ni la perfección… Mi única meta es seguir siendo lo que soy… parte de todos ellos… ¡vinculada a todos ellos! por muy alto y muy lejos que mis alas me lleven… O sus alas les lleve a cada uno de ellos… Y que todos podamos disfrutar de decidir por nosotros mismos y asumir las responsabilidades de nuestra libertad, sin sentir la soledad, como un pago, o un castigo, por ser como somos y ser libres .

Hay quien cree, que es posible vivir sin necesitar dónde apoyarse.

Hay quien dedica su vida en lograr tal heroicidad, y hay hasta quienes llegan a creer, que efectivamente, alcanzada una autosuficiencia e independencia, y edificada una muralla sin fisura en el corazón, donde no sea posible que entre el dolor, ni la necesidad, que delimite claramente una separación entre los demás y ellos mismos… alcanzarán la libertad y la omnipotencia…

Esos hombres y mujeres, que no tendrán nunca necesidad de nadie, que hallan en su ser tal fuerza,y  se sienten tan llenos, tan completos y confortables consigo mismo, que eso les hace sentirse seguros. Esos que ¡Alcanzaron la codiciada seguridad en sí mismos y superaron el terrible miedo a la soledad y a necesitar!

¿Y entonces? ¿Ya pueden amar? ¿Creéis que sí?

Las personas que yo he conocido así, que se sienten tan completos y felices con su soledad… cierran fuertemente su corazón, para que no entre nada del exterior, que pueda poner en peligro la paz alcanzada, ni el orden perfecto en sus sentimientos… Son personas con un miedo constante a que alguien les quiera cambiar, miedo a que intenten manipular sus pensamientos, miedo a no ser aceptados, ¡necesitan defender su libertad de pensamiento! Como si eso fuese posible para alguien que se siente seguro de sí mismo, considerar la posibilidad de perder su autonomía y libertad de pensamiento…

Son personas con miedo al amor, por el peligro de caer en la dependencia… Miedo de… sí mismos en realidad… de no saber amar, y caer en la adicción…

Yo no sé, si estoy equivocada… Pero a mí es que el amor es el sentimiento que me da las alas para volar… A mí el amor  me hace libre… Yo necesito sentirme amada y amar, y esa toma de conciencia de mi verdad, no me hace sentir débil …

Estoy segura que la tristeza y el dolor entrarán de cuando en cuando, si permanezco con el corazón abierto… Pero la tristeza y el dolor, son para mí contratiempos seguros e inevitables, pero que no temo… porque sé que cuento con el antídoto más poderoso y seguro, y que en poco tiempo serán desterrados de mi corazón, precisamente por el amor, que entra y sale, en un fluir constante… Mientras permanezcan mis brazos extendidos y mi pecho abierto, abrazada y confiada a la vida…

Yo, a lo mejor me equivoco, pero creo que no se puede ser libre, si necesitas levantar una muralla para defenderte… Porque si necesitas defenderte, es que tienes miedo a algo, que sabes que no podrías superar… Porque no tendrías la fuerza necesaria… Ni el antídoto, que convierte al dolor en el enemigo más pequeño.

Yo he conocido a Rosa… Rosa superó el miedo a la soledad hace muchos años, cuando sus grandes apegos (su padre, su madre y su novio murieron)

Rosa sufrió tanto… Tanto… que  dejó de buscar afuera el consuelo y la paz que le faltaba, segura de no poder hallarla, y segura, que en caso de hallarla, sería transitoria, porque nada dura para siempre, y segura que no lo resistiría una vez más, ni podría volver a superar tanto dolor…. Y comenzó a buscarla dentro de sí misma…

Rosa halló dentro de sí cuánto necesitaba, y halló la paz y la felicidad completa… Se hizo independiente, económica y emocionalmente. Y en la lectura encontró el alimento intelectual, y… sexual que necesitaba…

Halló su valor, cuando descubrió que podía autoabastecerse, y de ese valor, brotó su amor propio…  y de este… un amor incondicional a la soledad surgió de su corazón e invadió su vida.

Se sentía confortable y completa en la soledad… Por ello… cualquiera que le brindara compañía, afecto, ó un abrazo, era percibido por ella como una amenaza a su paz… suponía un peligro… Suponía que, si daba cabida a un amor que procediera de fuera de sí misma y daba su amor a otro ser humano, volvería a sentir necesidad de su compañía, tristeza por su marcha, dolor por sus ofensas…¡El terrible apego!

Rosa le cogió un miedo insuperable a sufrir, que le impidió volver a amar.

Y Rosa se cerró… Guardó todo el amor, la paz, la serenidad,  la alegría y la seguridad recobrada, y hallada en soledad dentro de su corazón, y lo cerró para que no entrara más amor, ni tampoco saliera…  ¡Porque ya estaba completa! Y así vivió sin dolor, ni temor, ni tristeza, ni necesidades,  desde los 17 años, hasta los 73… Pero Rosa… ¿Fue dichosa? No… Rosa no fue feliz… pero eso sí… ¡jamás volvió a sufrir, ni a sentirse necesitada!

Yo… me siento necesitada, y sufro muchas veces, por un tiempo breve… ¡pero que duele! … Pero… Me siento dichosa… Hasta hoy…

Entre todas las ancianas… Yo elegí a ella… Entonces no supe la razón… creí que la elegí por azar… Hoy me creo yo, que la elegí porque me pareció la persona que más amor necesitaba… Y creo, que no por bondad mía, ¡sino por este egoismo sano, que me inculcaron desde niña!

Creo, que la elegí a ella, porque ella me hizo sentir necesaria en su vida… Porque ella me daba la posibilidad de mejorar una vida, con algo que yo podía darle sin esfuerzo… Amor… Mi amor propio… Porque yo, podía verme en ella… Mirarla, era como verme a mí misma, medio siglo después… ¡Vanidosa! ¡Orgullosa! ¡Soberbia! Y… Sola e incomprendida, quizá por eso mismo… Rosa era yo… Y yo sentía una amor por mí, que me hacía sentir la necesidad de comprenderme a mí misma, de perdonarme y abrazarme y sentirme feliz … Pero Rosa cada día me negaba ese abrazo…

Ella me dijo que no volver a encariñarse con nadie, desde aquel accidente, era una elección tomada  con plena conciencia y en absoluta libertad… Porque, sin apegos, la libertad era total. Y la felicidad total… Y que exigía respeto por su decisión. Yo respetaba su decisión… ¿pero no era respetable la mía de buscar en su abrazo mi propia felicidad? ¿No era yo libre de intentar, respetuosamente, despertar su deseo de abrazarme? 8O

Rosa, me preguntó un día:

– Jugue, ¿No te da miedo que tus padres se enteren que faltas a clase y tus obligaciones para venir a la residencia, y se enfaden contigo?

– No, Rosa, no me da miedo que se enfaden…  ¡Se enfadan mucho conmigo! Pero eso es parte de una convivencia feliz…No afecta a nuestra felicidad los enfados, ni las diferencias, ni cuando sufrimos unos, las faltas de los otros… Más temo yo, cuando yo me enfado conmigo misma… ¡Soy implacable conmigo! ¡Me temo como a una vara verde! jejeje… Por eso siempre hago lo que yo misma creo que debo hacer. Y respeto lo que ellos creen que deben hacer…

Mis padres me conocen mejor que yo misma, y  saben que soy perezosa, hedonista, caprichosa, que me enojo por tonterías, que a menudo pido más de lo que puedo dar, exigente, mandona,  y… bastante egoista… ¡Y que no siempre pueden contar conmigo! ¡Ni siempre pueden darme ellos todo lo que pido!  ¡pero me adoran! Y yo sé que puedo decidir por mí misma ¡y equivocarme las veces que sea! no porque crea que mi fuerza y mi amor propio es inagotable y no les necesite, claramente les necesito, pero no su aprobación… con su amor me basta … Porque sé, que cuando realmente necesite apoyarme y recuperar fuerzas y amor… ¡ellos, me proveerán! Y eso, a mí me da seguridad.

– ¿Y el día que ellos mueran? ¿Qué harás?

– Ellos son las dos personas más importantes en mi vida… ¡pero ya,  no son las únicas! Cuando crecí, me dí cuenta que surgieron nuevas necesidades, que ellos no podían cubrir… Cuando crecemos, Rosa, nuestro horizonte se va haciendo más grande… El mundo crece a la par que nosotros… Más allá del nido, asoma un mundo tan atractivo, que es lo que impulsa al ave a volar.

Cuando ellos mueran, seguiré Haciendo lo mismo que hago hoy contigo, y con la gente que me importa… Seguiré buscando el abrazo con la gente que necesito porque me importan… Seguiré abriendo mis brazos y mi corazón para recibir lo que tengan para darme y para que tomen de mí lo que hay… Lo que soy… Así seré igual de importante para ellos, como ellos lo son para mí… Nos damos unos a otros lo mismo que necesitamos. Porque Rosa, tú eres igual que yo… ¡Todos nos necesitamos en la misma medida! ¡Todos necesitamos sentir que somos igual de importantes! porque realmente ¡somos iguales!

– ¿Crees que te daré fuerzas y amor yo, que soy una anciana arisca e intolerante, y que además me queda ya poco tiempo para mudarme al otro barrio y no necesito nada, ni tengo nada para darte? ¿Ó crees que yo soy tu abuela, a la que ya no puedes abrazar?

– Rosa, ¡no te pareces en nada a mi abuela! jajaja… Mas bien, me creo, que tú eres yo, dentro de muchos años… Y me gusta creer, que por mucho que siga equivocándome, siempre habrá alguien fuerte que se vea en mí, ¡y se quiera! , y desee abrazarme y brindarme su fuerza, su cariño y su alegría… Y eso me hace sentir segura… Así pierdo el miedo a equivocarme, el miedo a no ser digna de amor solo por decidir por mí misma, y por más arisca e insufrible que pueda llegar a ser…

– Yo nunca me preocupé de eso… ¡Nunca tuve miedo a la soledad! Porque me acepto y me encuentro perfecta a mí misma… No necesito más amor del que recibí, ¡tengo dinero para recibir los cuidados que necesito ahora! Y con eso me basta…

– Bien… yo tampoco temo a la soledad, porque aún sabiendo que disto mucho de la perfección, y conociendo mi vulnerabilidad, mis debilidades y mis necesidades, estoy segura que si mantengo mis brazos abiertos, ofreciendo cuánto soy, aunque no tenga dinero,  hasta un vieja cascarrabias, como tú, algo bueno encontrará en mí, y me abrirá los suyos, para que tome yo de lo que hay…

– ¡Eres una interesada!

– Sí… eso también… ¡Soy muuuyyy interesada! ¿Creías que venía solo para darte mi compañia a cambio de nada? ¡Los santos están en el cielo, Rositaaaa! Ahora que lo sabes, que no soy santa, y que soy una interesada,  ¿Me negarás otra vez  el abrazo tuyo que necesito?

Me abrazó… Rosa me abrazó… supongo que agradecida por sentirse necesaria, y no necesitada… No lo sé… solo sé que me abrazó por fín… y por su propia decisión…

– Estaba segura que no me lo negarías eternamente, Rosa… ¡Estaba segura! :P

– Y yo estaba segura que no te permitiría abrazarme… pero supongo que el conocerse bien y saber qué necesitas y para qué, ¡te da la fuerza necesaria para ser incansable! ¡Eres incansable, Juguetona! ¿Quién no se rendiría a tí? ;)

No amo la soledad… Y necesito el cariño… ¡Me declaro culpable de ello, y a la vez me perdono por ello! :)

¡No me gusta la soledad! Pero tampoco la temo… Porque sé que no es algo que puede ocurrir al azar, o pueda imponérmela la vida … Sino algo que se elige…

Y yo elijo proyectarme hacia fuera, verme reflejada en las personas que me importan, ¡porque soy yo misma! ¡Mi propio reflejo! y que por eso necesito que me amen y amarlas…

Elijo necesitar y darles a las personas importancia en mi vida, y no necesitar la soledad para sentirme feliz; si los demás también me la dan a mí, yo me sentiré también importante y necesaria para ellos…  y  elijo hallar la calidez, el amor y la seguridad que ya tengo dentro, en el abrazo con los otros…  compartiéndola y duplicándola en cada abrazo…

Elegir la soledad y la independencia y la desvinculación es una opción… Pero si fue tomada por miedo a sufrir, y te obliga a cerrar tu corazón y amurallarte, y ves en los demás, posibles enemigos, y te acosa el miedo a no ser aceptada tal como eres, y que si permites la entrada de alguien en tu vida, podrían  intentar cambiarte y manipularte, ¡y conseguirlo!… Eso para mí, significa que no tienes seguridad en tí mismo, y que  los demás son un reflejo de tí, de cómo te ves tú a tí mism@…

Y que, realmente tienes miedo de tí… porque te falta de amor… Y libertad para elegir sin miedo a nada…

Y que eso, para mí, no es una soledad elegida… sino soledad impuesta por el miedo… Aunque yo…  puedo estar equivocada… Y sé que me perdonaréis ;)

Juguetona.

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: