Skip navigation

 
 
La muñeca triste

Hace algún tiempo que me encuentro detrás de este aparador y veo a la gente pasar frente a él… para una muñeca como yo, éste es el destino que resta esperar cuando no se tiene una hermosa sonrisa como la de las demás muñecas…

Yo me cansé de sonreír… me cansé de tener ésta fingida y forzada expresión de inexistente alegría sin sentido… ahora sólo me dedico a ver el mundo exterior moverse, de vez en vez, alguna niña curiosa se asoma al aparador para verme, pero al notar mi expresión, siempre se alejan – "no me gusta esa muñeca, se ve muy triste" – me dijo la última niña que pasó por aquí…

Desde entonces, me la he pasado aquí, frente a este cristal, yo nunca esperé que alguien llegase a comprarme, porque perdí la esperanza de ello el mismo día en que me di cuenta de que debe haber algo más en la vida que estar en un juguetero sentada hasta el día en que se deshagan de mí… desde el momento en el que tuve la conciencia para notar la vacía expresión de las demás muñecas, – ¿Acaso yo he estado con la misma expresión que ellas muestran todo el tiempo? – Me dije – yo no pienso quedarme así toda mi vida, no quiero ser un simple objeto, porque si tengo la conciencia para pensar en esto, porque si puedo sentir ésta soledad tan desoladora, ¿no es acaso porque yo estoy viva?

-Pero, ¿Cómo alcanzar lo inalcanzable? ¿Cómo conseguir lo inconcebible? ¿Cómo hacer real lo inexistente? – reflexioné, y con cada día que pasaba, ésta inquietud me invadía cada vez más, hasta que llegó un momento en el que dejé de mirar al exterior, estaba tan sumida en mis pensamientos que no notaba lo que pasaba a mi alrededor… todas las demás muñecas fueron vendidas, al igual que todos los demás juguetes, me había quedado sola, pronto el dueño cerró la tienda, lo que yo no sabía es que no regresaría…

Así pasaron varios años, un buen día, una muchacha de unos dieciocho años pasó por la tienda, a juzgar por su expresión, ella pasaba por los mismos ratos de soledad y tristeza que yo… ella miró las ruinas de la tienda, y como si pudiese sentir mi presencia, fue directamente a donde yo me encontraba – Pero que hermosa muñeca – se dijo mientras me quitaba el polvo del rostro – Gracias, pero tengo que pedirte que me dejes donde estaba – le respondí – ¿Por qué? Ya no hay nada más que tú en esta tienda, ¿No te sientes sola? – me dijo ella – Sí, me siento sola, pero así es mejor, prefiero éste desolado mundo a estar en un mundo perfecto, temiendo el día en que ese se termine – le respondí – Te comprendo, es mejor no haber amado a amar y perderlo todo… – me respondió ella…

—-

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: