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La despedida de mi abuela

En mi último viaje a los campamentos de refugiados saharauis, cuando iba a despedirme de mi abuela eran cerca de las diez de la noche, ella estaba dormida y no quería interrumpir su sueño, sólo deseaba mirarla antes de marcharme en el interior de la jaima para memorizar su imagen en mi corazón, ese era mi único deseo.

Pero mi tía me insistió que tenía la obligación de despertarla y despedirme de ella, según marca una antigua tradición en mi familia que nos obligaba a todos a buscar nuestro destino y futuro en sus mágicas palabras.

De pequeño recuerdo cuando me abrazaba y me llamaba cada vez con un nombre distinto, buscando belleza y curiosidad en aquel niño que jugó toda su vida descalzo sobre las dunas y corriendo entre las jaimas, esa imagen lejana siempre está presente en los gestos y palabras de mi abuela cuando se acuerda de mi infancia en las ciudades de Auserd y Dajla.

Un día sentados en la sombra de una Acacia me habló de mi imagen de bebé recién llegado al mundo, lleno de sangre y lágrimas, de ese pigmeo cuerpo que ella nunca imaginó que iba a dejar su tierra para vivir en un continente que está más allá de la azul agua del océano.

La llamé despacio con el susurro del silencio, con la soledad de la noche y la intensidad de las estrellas. Ella se incorporó sin prisa me cogió las manos echó un puñado de arena sobre todo mi cuerpo y sus palabras impregnaron todo mi espíritu, a partir de aquel instante recobré mi pasado, aquella imagen de niño inocente que creía que cada país tenía su propia luna, sol y mar.

Volviendo al dramático exilio, observé a través de la luz del coche las pedregosas colinas del Campamento 27 de Febrero. Mientras, mi madre, mi tía, mis hermanos y primos querían darme un abrazo; aceptar una vez más mi ausencia, la lejanía de mi destino y la distancia de mis palabras.

Cogí un puñado de arena lo envolví en una bolsa, la coloqué dentro de la maleta y me subí al coche resignado a otra de las tantas despedidas a las que me he acostumbrado desde pequeño.

Ali Salem Iselmu

Niños Saharauis

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